Cuando empecé a pintar, sin expectativas y con muchas ganas, no estaba pensando en llegar a tanto.
Me fui animando cada vez más, y me dejé llevar por mi instinto, creatividad y mi búsqueda incansable de las cosas bellas.
En estos años he recorrido un camino, he aprendido mucho y he definido mi estilo, muy yo, que es la esencia de Amé.
Seguramente hoy no dudan cuando ven una de mis piezas, pero quiero compartir con ustedes una de las primeras.
Siento mucho cariño por ella, a la misma vez que pienso… cuánto ha pasado, cuánto he crecido.
Gracias mamá por guardar esta conejita de madera, dentro de esta caja de recuerdos, de las primeras «obras» que hice y de las que me llevan a revivir momentos tan belloso